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ERRORES EN HISTORIA... LA PRIMERA VUELTA DE CIRCUNNAVEGACION

 
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Autor Mensaje
Joaquin Solana
Cabo Mayor

Cabo Mayor


Registrado: 18 May 2008
Mensajes: 111
Ubicación: MEXICO D.F.



MensajePublicado: Jue May 29, 2008 11:50 am    Asunto: ERRORES EN HISTORIA... LA PRIMERA VUELTA DE CIRCUNNAVEGACION Responder citando

SALUDOS:

Hay muchas cosas escritas en los libros de HISTORIA que no son precisas y una de ellas así como la nacionalidad de COLON, es ¿ QUIEN REALIZO o CONCLUYO VERDADERAMENTE LA PRIMERA VUELTA DE CIRCUNNAVEGACION ?
"TV PRIMVS CIRCVMDEDISTI ME"....

Adjunto un TEXTO e historia de la situación y que es como fue...

Esta leyenda navega a bordo repujada en bronce en el ALCAZAR a la altura de la cubierta de la TOLDILLA del B. E. Juan Sebastian de Elcano, junto con el ESCUDO de ARMAS de ELCANO concedido por CARLOS V. Foto: J. Solana.



Recuerdo de niño que los libros de historia decían que MAGALLANES ERA EL QUE LA DIO... y no fue así al final....

Afortunadamente hoy en día ya está la HISTORIA como fue, incluso basta con ingresar a cualquier herramienta de BUSQUEDA en Internet para encontrarla en miles de WEBS.


COPIADO DE:

http://www.amarre.com/html/historias/viajes/circunnavegacion.php

"LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO"

En busca de las Islas de las Especias.


Una de las mayores epopeyas de la navegación, fue la consecución de la circunnavegación del Mundo. A pesar de lo que muchos piensan, no fue el primero en llevar a cabo tal hazaña Don Fernando de Magallanes, si bien tal era la intención que tenía cuando partió con su expedición de San Lúcar de Barrameda. En quien recayó la gloria por el éxito de la empresa fue en Don Juan Sebastián de Elcano, marinero vasco que acompañaba al portugués en esa desgraciada aventura. Y veremos el por qué de tal desgracia a medida que nos adentremos en los sucesos que tuvieron lugar durante toda su expedición.

Es importante entender que los motivos que impulsaron la primera circunnavegación fueron puramente comerciales, no científicos. Y es que desde la aparición del Islam y su expansión por todo el Próximo y Medio Oriente en los siglos subsiguientes, el comercio de la seda, las especias y el azúcar entre Europa y los países asiáticos productores había que hacerlo a través de intermediarios árabes, con la consiguiente carestía de los productos. Si a esto se añade la situación de bloqueo en que se hallaban las tradicionales relaciones mercantiles con Oriente a consecuencia del ímpetu que el Imperio Otomano había imprimido, desde el siglo XV, a su afán expansivo por la Europa oriental, es obvio que la búsqueda de una ruta alternativa que permitiese el comercio de esos productos con sus países de origen adquiriese una importancia de primer orden para los Estados occidentales.
Esa ruta alternativa permitiría el logro de dos objetivos: el primero, esquivar el bloqueo turco por Asia, que cortaba el paso a las caravanas de camellos, mediante las cuales se llevaban a cabo las transacciones comerciales con el Extremo Oriente; el segundo, comerciar directamente con las Indias, con el consiguiente abaratamiento de los productos, sumamente encarecidos por la mediación árabe.

A finales del siglo XV, los portugueses habían conseguido ya ese doble objetivo a través de la ruta del Este, costeando África, atravesando el océano Índico y llegando a la India. Pero esa vía resultaba excesivamente larga, tanto en tiempo como en distancia.
Fernando de Magallanes (¿Oporto?, 1.480 - Mactán, 1.521) fue el impulsor de la que habría de convertirse en la primera circunnavegación del Mundo.
Fernando de Magallanes (¿Oporto?, 1.480 - Mactán, 1.521) fue el impulsor de la que habría de convertirse en la primera circunnavegación del Mundo.

Los conocimientos geográficos en la época.
Durante la Edad Media se habían ido precisando unas cuantas ideas sobre la geografía de las tierras desconocidas, que abrieron el camino a los grandes viajes y descubrimientos. Así, por ejemplo, los árabes tradujeron y dieron a conocer la obra geográfica de Ptolomeo y de la escuela de Alejandría. Los vikingos, en sus navegaciones llegaron a Groelandia y Terranova. Otro tanto se cree que lograron los pescadores vascos, llegando también a las costas de Terranova. Pero estas expediciones fueron ignoradas y no tuvieron importancia científica alguna.

Más trascendencia tuvieron los conocimientos aportados por los viajes del veneciano Marco Polo, que, en el siglo XIII, estuvo en Asia, visitando China y dando a conocer a Europa el Japón, países que designó con los respectivos nombres de Cathay y Cipango. Pero Marco Polo incurrió en el mismo error de Ptolomeo, pues alargó desmesuradamente los límites de las tierras de Oriente, de manera que el todavía ignorado océano Pacífico quedaba absorbido y el litoral de Cathay y Cipango se enfrentaba a las costas occidentales de Europa.

De otra parte, cosmógrafos del siglo XV, como Pedro Ailly y Paulo Toscanelli, sostenían la idea de llegar a esas tierras de Oriente por la ruta de Occidente, sobre la base de estos tres supuestos: uno, la opinión de Ptolomeo de que la Tierra era esférica; dos, por tanto, para ir a Oriente, se podía seguir la ruta del Sol, y tres, esa distancia era más corta que ir bordeando África.

Las obras de estos geógrafos y esas tres ideas fueron bastante divulgadas en tiempo de Colón y de los descubridores y expedicionarios navegantes de comienzos del siglo XVI.

El por qué de circunnavegar el globo.
Convencidos de la certeza de tales ideas y descubiertos ya el continente americano y el Mar del Sur (que se llamaría luego Océano Pacífico), el problema que se planteaba ahora consistía en descubrir un paso que pusiera en comunicación el océano Atlántico con el Pacífico y permitiera llegar a las Islas de las Especias por Occidente. Con esas miras, España había organizado una primera expedición en octubre de 1.515 dirigida por Juan Díaz de Solís, reinando aún don Fernando el Católico, viudo ya de Isabel I.

Díaz de Solís bordeó la costa brasileña, desde el Cabo Frío hacia el Sur, y llegó, en febrero de 1.516, al llamado Mar Dulce, después Río de Solís, y hoy Río de la Plata, pensando en la posibilidad de que podría tratarse de un estrecho que comunicaba ambos océanos. Solís emprende su exploración río arriba, que llevó a cabo en un largo trecho, pero la expedición tuvo un fin desgraciado: el jefe expedicionario perdió la vida en una emboscada que le tendieron los indígenas que habitaban las orillas, y las dos naves, faltas de mando, hubieron de regresar a España sin haber logrado su propósito.

Se sabe con total certeza que la intención que tenía Cristóbal Colón cuando zarpó en busca de las Indias (y descubrió América) era la de hallar un paso en el oeste que permitiera a la corona española el establecimiento de relaciones comerciales entre España y los reinos asiáticos a fin de obtener de ellos las especias y otras riquezas por descubrir. Quizá, y como parte de una leyenda medieval, otro de los objetivos fuera la localización del reino del Arcipreste Juan.

Lo cierto es que los españoles, en cuanto llegaron a América, inmediatamente se dieron cuenta de que aquello no era lo que andaban buscando (a pesar de que llamaran inicialmente a los indígenas indios o indianos, prueba obvia de su error) y que América no era una parte de Asia, sino un nuevo continente. El hecho de que el navegante portugués Vasco de Gama llegara a la India en 1.498, indujo a los españoles a encontrar de forma urgente una ruta comercial hasta Asia. Y es que por el Tratado de Tordesillas, compromiso suscrito en la ciudad homónima, en la provincia de Valladolid, el 7 de junio de 1.494 entre el rey y la reina de Castilla y el rey de Portugal en virtud del cual se establecía un reparto de las zonas de conquista y anexión del Nuevo Mundo mediante una línea divisoria del Océano Atlántico, Portugal tenía pleno y único derecho sobre las rutas que rodearan África.

Quiso la fortuna que, por ejemplo, Vasco Núñez de Balboa, en nombre de la corona portuguesa, descubriera el Océano Pacífico en 1.513, mientras que la desgracia se cebó en la expedición de Juan Díaz de Solís, que en nombre de España, falleciera en el Río de la Plata en 1.516, buscando un pasaje que le llevara a las Indias.
Ruta seguida por los expedicionarios hispano - portugueses. En total recorrieron 78.000 kilómetros, y de los 234 tripulantes que partieron, sólo regresaron a España 17.
Ruta seguida por los expedicionarios hispano - portugueses. En total recorrieron 78.000 kilómetros, y de los 234 tripulantes que partieron, sólo regresaron a España 17.

Y es que entre aquellos reinos asiáticos, existía un lugar en concreto conocido como Islas de las Especias que podían proporcionar inmensas riquezas al reino que las controlara, ya que eran ricas en las especias que Europa necesitaba. Estas famosas islas no son otras que las que actualmente se conocen como Molucas, una de las provincias de la actual Indonesia. Pero su historia y fama vienen de antiguo. Ya antes del S. XVI, indios, árabes y chinos llegaron a estas islas en busca de las especias que, casi exclusivamente, abastecían al mundo. De ahí el interés de los estados europeos en su control.

Fueron los portugueses los primeros en llegar, en 1.511, a sus costas y establecer una primera fortaleza, concretamente en la isla de Ternate, monopolizando de este modo el comercio de especias con Europa. Obviamente, los españoles no podían permitir tal desagravio y la llegada de un joven Magallanes a la corte del rey de España, ofreciendo sus servicios a la corona del país rival de su patria, parece ser una solución a la necesidad de control sobre las afamadas islas. El portugués afirma poder llegar a aquel fabuloso lugar por el oeste, con lo que se demostraría, según el Tratado de Tordesillas, que pertenecía a la corona española, no a la portuguesa.

Se inicia la expedición.
Una vez revisado y aprobado el plan que tenía Magallanes, se decide financiar la expedición que llevaría a los españoles hasta las Islas de las Especias. Así, el 10 de agosto del año 1.519, cinco buques (Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago) bajo el mando de Magallanes, zarpan de Sevilla surcando el río Guadalquivir hasta llegar a San Lúcar de Barrameda, en la desembocadura del río, donde la expedición permanece más de cinco semanas. El motivo básicamente no fue otro que el temor de las autoridades españolas por las acciones que el almirantazgo portugués pudiera tomar en represalia a que uno de sus súbditos emprendiera tal expedición en nombre de la corona de España. Pero tras ese período, Magallanes decide arriesgarse y el 20 de septiembre zarpa de San Lúcar con 265 hombres. Y lo cierto es que el rey Manuel de Portugal, ordenó a un destacamento naval, perseguir a Magallanes, obviamente con objetivo de apresarlo.

Pero el navegante portugués consigue eludir a aquel destacamento y se dirige, en primera instancia, a las Islas Canarias, donde se abastece. El siguiente punto de su ruta eran las Islas de Cabo Verde y de allí se dirige al Cabo San Agustín, en Brasil. El 27 de noviembre cruza el Ecuador y para el 6 de diciembre avistan Brasil. Como Brasil era territorio portugués, trata de evitarlo en la medida de lo posible, y el 13 de diciembre anclan cerca de lo que actualmente es Río de Janeiro. Allí se abastecieron rápidamente, con la intención de estar el menor tiempo posible en territorio portugués. Pero las malas condiciones meteorológicas les retrasan.

Cuando logran zarpar, deciden costear a lo largo del este de Sudamérica, buscando el estrecho que Magallanes pensaba que les llevaría hacia las Islas de las Especias. Así, la expedición alcanzó el Río de la Plata el 10 de enero de 1.520. Siguieron su rumbo sur y el 30 de marzo se detienen en la boca de un río en un lugar al que llamaron Puerto San Julián, decididos a invernar. En este punto, Magallanes hubo de hacer frente a la oposición de Juan de Cartagena, que, seguido de otros capitanes y numerosos tripulantes, se negó a seguir adelante y se declaró en abierta rebeldía. Los insurrectos confiaron a Elcano el mando militar de la nao San Antonio, pero este se declaró leal a Magallanes. Lo cierto es que, según narra Antonio Pigafetta, un personaje que había pagado el pasaje para viajar con la expedición, Juan de Cartagena fue ejecutado, mientras que los otros rebeldes, entre los que se encontraban Gaspar Quesada y el padre Sánchez de la Reina, fueron abandonados en la costa.

Una vez resueltas las diferencias, pudo Elcano volver con el cargo anterior a la nao Concepción. A la vez, se ordenó al Santiago adelantarse al resto de la expedición con el fin de que explorara las tierras que tenían por delante. Pero una terrible tempestad hundió la nao, si bien toda la tripulación pudo alcanzar la costa sana y salva. Dos de estos superviviente regresaron caminando por la costa en dirección al resto de la expedición, e informó a Magallanes de lo sucedido. Éste, ordenó el rescate de los náufragos y decidió esperar unas semanas a que el tiempo mejorara antes de reiniciar el viaje.

PARTE 2 (LA TRAVESIA Y MUERTE DE MAGALLANES)

El 24 de agosto de 1.520, la flota alcanza Cabo Vírgenes y concluyen que han alcanzado el pasaje que estaban buscando, ya que las aguas en el lugar eran muy saladas y profundas hacia el interior. Cuatro de las naos inician el arduo camino de 373 millas que Magallanes bautizó como Canal de Todos los Santos, ya que la flota lo empezó a surcar el día 1 de noviembre, el de Todos los Santos. Actualmente se conoce a este lugar como Estrecho de Magallanes. En un principio, Magallanes ordena al Concepción y al San Antonio explorar el estrecho, pero con posterioridad, el comandante de esta última nao, deserta y regresa a España, concretamente el 20 de noviembre. De ese modo, los tres únicos buques que quedan, entran en el Pacífico el 28 de noviembre. Magallanes decidió bautizar así aquellas aguas debido a que le parecieron muy tranquilas.

Una vez que están todos en el nuevo océano, ponen rumbo noroeste y alcanzan el Ecuador el 13 de febrero de 1.521. Su ritmo de navegación es muy bueno y el 6 de marzo ya han llegado a las Islas Marianas y Guam. Esta última fue bautizada por Magallanes como Isla de Las Velas, debido a que había en el lugar multitud de pequeños botes de vela. Pero pronto la rebautizaron como Isla de los Ladrones, debido a que las barcazas de apoyo de la Trinidad, fueron robadas allí.

El 16 de marzo, llegan a la isla de Homonhon, en Filipinas con 150 tripulantes menos, fallecidos por diversos motivos durante la travesía. Allí, se pudieron comunicar con los indígenas gracias a la ayuda del intérprete de Magallanes, Enrique el Negro, un malayo que había sido esclavizado por piratas de Sumatra y rescatado por Magallanes en una de sus primeros viajes a las Molucas y bautizado en aquellas islas en 1.511. Gracias a él, intercambiaron con el Rajá Kolambu de Limasawa y con otro soberano, Datu Zula, multitud de regalos y este, les acompañó hasta Cebú, donde les fue presentado el Rajá Humabon de Cebú, que se mostró muy complaciente. Era el 7 de abril de 1.521.
Réplica de la nao Victoria, el único de los cinco buques que llegaron a España tras la circunnavegación del Globo.
Réplica de la nao Victoria, el único de los cinco buques que llegaron a España tras la circunnavegación del Globo.

Ambos se mostraron impresionados por el armamento de los expedicionarios, y le propuso a Magallanes que viajaran a la vecina isla de Mactán y asesinaran a Lapu-Lapu, jefe tribal de los Visayan. La razón es que sencillamente estaban enemistados por el control de aquellas tierras. Magallanes vio en aquel momento la oportunidad de realizar un intercambio, por así decirlo. Como contraprestación por su ayuda, deseaba la cristianización del lugar y la fidelidad de los nativos a la corona de España, y estaba totalmente seguro de conseguirla en cuanto vieran el poder de sus armas de fuego.

Según la narración de los hechos de Antonio Pigafetta, Magallanes decidió enviar a 48 hombres armados, menos de la mitad de su tripulación, con espadas, hachas, escudos, pistolas y mosquetes. Pero cometió un fallo que a la postre demostró ser fatal: no tuvo en cuenta que a lo largo de la playa de Mactán, donde pretendía realizar el desembarco, existía una barrera de coral que no permitía acercarse a las naos a una distancia lo suficientemente efectiva para sus cañones. De este modo, se vio obligado a anclar lejos de la costa y acercarse en pequeños botes.

A medida que se acercaban a la playa, se preveía el drama. No menos de 1.500 nativos les estaban esperando, disparándoles con flechas y todo tipo de armas arrojadizas. Los españoles empezaron a disparar sus mosquetes, pero eran insuficientes para contener aquella avalancha. Sin embargo continuaron adelante y desembarcaron en la playa, donde los nativos se centraron en atacarles en las piernas, totalmente desprotegidas (el resto del cuerpo iba acorazado). Y ante aquello, viéndose perdidos, la tripulación abandona, presa del pánico, el lugar.

Lo que a continuación sucede, lo tomamos del diario de Pigafetta: “Reconociendo al capitán, muchos de aquellos salvajes se dirigieron hacia él, y el golpeó a dos de ellos con su casco, manteniéndose siempre firme, como un buen caballero, junto a otros hombres. Pelearon durante más de una hora, renunciando a retirarse. Uno de los salvajes le arrojó una lanza de bambú a la cara, pero este inmediatamente lo mató con su propia lanza, que dejó clavada en el cuerpo del salvaje. Entonces, intentó desenvainar su espada, pero a medio camino del desenvaine, fue herido en un brazo por una lanza de bambú. En cuanto se percataron de ello, todos los salvajes le lanzaron sus lanzas. Una de ellas le hirió en una pierna, provocándole un profundo corte, con la forma de una cimitarra, solo que más largo. Esto provocó que el capitán cayera sobre la arena, momento en el que una marea de salvajes se tiró sobre él, atacándole con lanzas de metal y bambú y con sus espadas (llamadas kampilan), hasta que mataron a nuestro espejo, nuestra luz, nuestra seguridad, nuestro verdadero guía. Una vez que acabaron con su vida, se giraron buscándonos, viendo como nos alejábamos en nuestros botes”.

Los historiadores debaten actualmente, sobre la veracidad de esta narración de los hechos, en la que el tono y la exageración son cuestionables. De todos modos, los que instigaron este enfrentamiento, el Rajá Humabon y Datu Zula, no tomaron parte en la batalla, observándola desde la distancia.

Desaparecido Magallanes, tomaron el mando de la flotilla Duarte Barbosa, su cuñado, y el piloto Juan Serrao, ambos portugueses, quienes, a los pocos días, fueron asesinados a traición por el Rajá Humabon de Cebú, que los había invitado a un banquete. Los reemplazaron Juan Carvalho, también portugués, en la Victoria, y Gonzalo Gómez de Espinosa en la Trinidad, pues la Concepción, ya inservible, hubo de ser abandonada en la isla de Bohol, pasando Elcano entonces a la Victoria con el cargo que ocupaba en la Concepción. Reducida a dos naves y 150 tripulantes, la expedición se dedicó posteriormente a reconocer diversas islas del archipiélago filipino, hasta que, conducida por pilotos indígenas, llegó al cabo a las soñadas Islas de las Especias. Era el 8 de noviembre de 1.521 y se encontraban en la isla de Tidore.
Estatua de Lapu Lapu en la isla de Mactán. En último término aparece el monumento erigido en el punto exacto donde éste derrotó a Magallanes y lo asesinó en 1.521.
Estatua de Lapu Lapu en la isla de Mactán. En último término aparece el monumento erigido en el punto exacto donde éste derrotó a Magallanes y lo asesinó en 1.521.

El viaje de regreso a España.
En cuanto pusieron el pie en la isla de Tidore, entraron en contacto con el sultán del lugar, enemigo y rival del sultán de la isla de Ternate, que era aliado de los portugueses. A resultas de esta enemistad, el sultán de Tidore les permitió fundar una colonia comercial, facilitándoles de este modo cargar sus buques de clavo, nuez moscada y otros preciados productos. Sabiendo de la presencia de los portugueses en la zona, los expedicionarios decidieron regresar a España del siguiente modo: las dos naos restantes, cargadas con especias, regresarían navegando hacia el oeste. Sin embargo, en cuanto dejaron las Malucas, la tripulación de la Trinidad se dio cuenta de la existencia de una vía de agua que no pudo encontrar, concluyendo que de ese modo obviamente irían a pique y que para reparar la vía y poner a punto la nao tardarían demasiado tiempo. La pequeña Victoria no era lo suficientemente grande para acomodar a toda la tripulación superviviente de la Trinidad. De ese modo, la Victoria, con no todos los miembros de la tripulación, zarpa hacia el oeste, a España. Semanas después, la Trinidad, al mando de Gómez de Espinosa, zarpa de las Molucas tratando de llegar a España por el Pacífico. Pero el intento fue un fracaso, ya que fueron capturados por los portugueses y se fue a pique en una violenta tempestad mientras se hallaba anclado en un puerto controlado por los portugueses.

Por su parte, la Victoria, partió de las Molucas el 21 de diciembre de 1.521 con una tripulación que se componía de 47 europeos y 13 indígenas, pudo al cabo la Victoria salir de las turbulentas aguas de las islas, merced a la destreza de dos pilotos indigenas. Entretanto, Elcano se había hecho con la capitanía de la expedición, sustituyendo a Carvalho en el puerto de Caldera de Mindanao. Rumbo a la isla de Timor, hicieron aguada en diversas islas, al tiempo que se aprovisionaban de pimienta, madera y otras mercancías. Llegaron a la isla de Timor, célebre por la abundancia de sándalo blanco, el 26 de enero de 1.522, poniéndose inmediatamente Elcano en tratos con los indígenas para tratar de la adquisición de víveres. Las exigencias de éstos, le obligaría luego a echar mano de métodos más expeditivos, haciendo prisionero a uno de sus jefes y exigiendo víveres a cambio de su libertad.

La nao Victoria estuvo anclada en el puerto de Batutaria, un lugar del litoral de la isla de Timor, cerca de mes y medio, abandonando aquellos parajes el 11 de febrero de 1.522. El 6 de mayo del mismo año doblaban el cabo de Buena Esperanza y, a la postre, tras de muchas peripecias, llegaron con su maltrecha nao al puerto de Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1.522. De los 239 hombres que salieron de Sevilla en cinco naves, regresaron diecisiete en una de ellas. Pero esta gloriosa navegación, de la máxima importancia científica en la panorámica del descubrimiento del mundo, situó en el plano de la realidad el sueño colombino de enlazar Europa con el Asia Oriental por la ruta de Occidente, comprobando de forma empírica la teoría de la esfericidad de la tierra (a su llegada, Elcano y los marineros verían con asombro que habían perdido un día en la cuenta que llevaban de los invertidos en tan largo periplo).

Reconocimientos y consecuencias.
Sin embargo, el balance de la circunnavegación de Magallanes y de Elcano fue casi nulo desde el punto de vista económico y político, quedando más bien demostrado con ella que el camino hacia las ricas tierras de la seda, el marfil y las especias no era el occidental, por cuanto era imposible establecer por él la adecuada contrapartida a la navegación indo-portuguesa del cabo de Buena Esperanza. A los dos días, Elcano y los tripulantes de la Victoria marcharon a Sevilla, donde fueron a postrarse ante Ntra. Sra. de la Antigua para dar gracias por su feliz arribo. Juan Sebastián de Elcano fue luego recibido por el emperador Carlos V, quien, entre otras cosas que otorgó a la tripulación de la nao superviviente, concedió al vasco una pensión de 500 ducados y el escudo de armas con la leyenda: "Primus circumdedisti me" (Fuiste el primero en circunnavegarme). Elcano fallecería el 4 de agosto de 1.526, durante la travesía del Pacífico, en un segundo viaje que le fue encomendado hacer a las Molucas.

El viaje de Magallanes y Elcano a las Molucas, dio origen a que España y Portugal entrasen en disputa por la posesión de estas islas, situación que fue hábilmente aprovechada por el monarca portugués Juan III, ya que el Emperador Carlos V se hallaba comprometido, por ese tiempo, en guerras con Francisco I de Francia, con los turcos, que, penetrando por la cuenca del Danubio, amenazaban Hungría y Europa Central, con los berberiscos en el Mediterráneo y con los príncipes alemanes partidarios de la Reforma luterana.
Consciente de la inoportunidad estratégica de abrir un nuevo frente contra Portugal e influenciado por su esposa Isabel de Portugal, hermana mayor del monarca lusitano, Carlos V se avino a un acuerdo pacífico y firmó con Juan III el Tratado de Zaragoza (22 de abril de 1529), por el que el Emperador renunciaba, en favor de Portugal, a los derechos que pudiera tener España en las Molucas, a cambio de 350.000 ducados de oro, si bien podía recuperar estos derechos en caso de devolver a Portugal dicha suma, lo que, obviamente, era imposible en aquellas circunstancias de penuria económica en que se encontraba Carlos V a consecuencia de su compromisos bélicos.
De esta manera, aunque el tratado no impedía a España la navegación, exploración y conquista de nuevas tierras de Oceanía, ni implicaba la renuncia a sus derechos sobre las islas Filipinas ni a las demás islas oceánicas situadas al Este de meridiano de las Molucas, los portugueses se quedaban con el monopolio del comercio de Asia.
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Pintura de Zuloaga, que navega a bordo del B. E. JUAN SEBASTIAN DE ELCANO, en la popa "Cámara del Comandante" Foto. J. Solana.



Escudo de armas:


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Saludos de JOAQUIN SOLANA XE1R
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sea lord
Marinero



Registrado: 28 May 2008
Mensajes: 16




MensajePublicado: Jue May 29, 2008 12:28 pm    Asunto: muuy buena Responder citando

Que buen apunte historico Joaquin, creo que la modernidad esta terminando con tantos y tantos mitos, como esos que mencionas.

muy buen apunte

Sea lord
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El Viejo Marino
El Viejo Marino

El Viejo Marino


Registrado: 21 Ago 2007
Mensajes: 517
Ubicación: Miguel Hidalgo, Mexico D.F.



MensajePublicado: Sab Abr 18, 2009 1:10 am    Asunto: muy interesante Responder citando

Interesantisimo, el articulo que nos regalaste Joaquin, lo he leido varias veces, y siempre encuentro nuevos razonamientos.


Buenos Vientos



El Viejo Marino
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